CÓD.A01-S04-01 ONLINE

"El barbero y Luis XIV". Un relato aporético sobre poder y biopolítica para su discusión en el aula

La enseñanza de disciplinas de marcada orientación teórica, como son Filosofía Política y Filosofía del Derecho, se ha caracterizado tradicionalmente por la rigidez y el formalismo de su diseño instruccional. Comúnmente respaldadas en clases magistrales –como aprendizaje sincrónico en contacto con el docente– y lecturas –como trabajo autónomo del alumnado–, el estudio de estos saberes plantea cierta dependencia hacia los paradigmas pedagógicos convencionales, así como resistencias a las nuevas metodologías y tendencias educativas. Mientras otras disciplinas jurídicas y políticas han ido incorporando paulatinamente enfoques, estrategias y actividades fundamentadas en lo experiencial, en lo performativo y en el desarrollo de destrezas y habilidades (casuística, argumentación, simulacros, etc.), las materias de las que hablamos ofrecen escasas novedades instruccionales. Este es el diagnóstico sobre el cual se cimienta la siguiente propuesta.

El objetivo de la presente ponencia es dual. De un lado, pretende elevar ante la comunidad docente jurídica y política un breve relato, elaborado a modo de aporía, llamado «El Barbero y Luis XIV». En él se introduce una interacción, tan irrelevante como compleja, entre el monarca francés –símbolo arquetípico de poder absoluto– y un vulgar súbdito –carente de poder y trascendencia política e histórica–. El conflicto es el siguiente:

«Si el barbero, en el ejercicio de su profesión, mantiene su afilada cuchilla en el cuello de Luis XIV, a quien detesta, pudiendo degollarle con un simple movimiento, ¿quién ostenta el poder, el soberano o el súbdito?».

El relato provoca diversas preguntas, a la vez que su discusión y aparente resolución permite condensar las principales teorías modernas del poder y la biopolítica, la violencia y el fundamento de la autoridad –acompañando la lectura con el estudio de los planteamientos basilares de autores como Kant, Weber, Foucault, Agamben, Galtung, Benjamin, Derrida y Han–.

Del otro lado, la ponencia trata de exponer los resultados que trae consigo el debate sobre dicho relato en el aula, desde la lógica del desarrollo de las destrezas y las competencias relacionales y argumentativas de los estudiantes, a caballo entre la teoría y la práctica.

Para ello se emplean las metodologías empírica y mixta. La primera procede de la valoración del docente con relación al progreso competencial del alumnado, subsumido en la mejora de sus capacidades de abstracción y concreción, sus habilidades de argumentación, contra-argumentación y confección de la teoría del caso. La segunda metodología otorga y aúna una lectura cualitativa-valorativa y cuantitativa, por cuanto arroja las impresiones del alumnado en general a partir de encuestas anónimas tabuladas y sistematizadas.

Si bien la trama del relato es sencilla y sobria, la completitud del ejercicio exige la remisión a distintos postulados teóricos y nocionales, resultando en una actividad idónea para “poner en práctica” o vislumbrar sobre el caso concreto nociones políticas y metajurídicas tradicionalmente caracterizadas por su alto nivel de abstracción. Así, se concluye la pertinencia y la utilidad del relato presentado como hilo conductor del aprendizaje de algunos de los elementos más esenciales de la Filosofía Política y del Derecho, incentivando la discusión crítica, la relación y contraposición entre pensamientos filosóficos, el estudio del caso y el aterrizaje práctico de conceptos teóricos complejos.

Palabras clave

Aprendizaje Estudio de Caso Filosofía del derecho Filosofía Política Poder Político

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Hay 15 comentarios en esta ponencia

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      María Gabriela Rodríguez Llamas

      Comentó el 30/06/2021 a las 02:00:19

      ¡Felicitaciones Carlos!

      Me ha encantado el aporte que nos ha dejado tu ponencia sobre esta nueva propuesta para clases, que tradicionalmente, han sido dictadas de manera magistral. Cada vez se evidencia la necesidad de que el estudiante sea el actor principal de la construcción de su propio conocimiento, con el desarrollo de su criterio y, esta metodología, sin duda, colabora para el propósito.
      ¿Piensas que se podría utilizar la metodología planteada para todo tipo de estudiante? Tomando en consideración que algunos se sienten más cómodos con métodos tradicionales? La eficacia de este método, es independiente del ambiente en la que se practique; por ejemplo, sería lo mismo a través de métodos virtuales y en ambientes de presencialidad?
      Muchas gracias por tu gran aporte!

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        Carlos De Domingo Soler

        Comentó el 01/07/2021 a las 01:22:53

        ¡Muchas gracias, estimada M. Gabriela! Yo pienso que sí, que se puede utilizar en general. Lógicamente, los hay quienes aún esperan recibir una clase de dos horas en los que no tengan que intervenir ni participar (lo cual les "relaja", ya que se espera menos de ellos), pero, grosso modo, es cuestión de acostumbrarse y que la actividad tenga una lógica consecuente con el diseño instruccional y la forma de dar la materia.

        Por otro lado, aún no hemos podido desarrollar presencialmente esta dinámica, pero creo que, si ya ha ido "bien" en la modalidad virtual, la presencialidad solo podría hacerla más dinámica e ininterrumpida.

        ¡Muchas gracias, de nuevo, por tu comentario!

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      Francisco José Tejada Hernandez

      Comentó el 25/06/2021 a las 14:54:18

      Estimado Carlos, felicidades por tu magnífica aportación. Sin duda la aporía del Barbero y Luis XIV es riquísima en cuanto a sus implicaciones no solo respecto a la Ciencia política, también respecto a los dogmas últimos de los modernos Estados de Derecho. Realmente, acometer la labor de explicar las bases ideológicas y jurídicas de nuestro mundo occidental a un alumnado que ha abandonado hace poco las aulas del Bachillerato se torna difícil. No sólo por la razón, como ya hemos comentado tu y yo a propósito de mi ponencia, de que la Sociedad está atravesando una etapa audiovisual que desplaza a la tradicional lectura, y sin lectura nunca existirá profundidad en lo que opinamos respecto a los grandes temas; sino también hay que afrontar la inocencia de un alumno idealista que suele ver como términos equivalentes Justicia, Ley y Derecho. Permíteme, entonces, que te haga una pregunta: ¿cómo sales al paso de esa inocencia, remitiendo a los alumnos a lecturas concretas o haciendo uso de la vida cotidiana a través de noticias de actualidad o informativos?
      Aprovecho la ocasión para volver a felicitarte por una ponencia que, para mi es una de las mejores que he escuchado –por el momento – en este Congreso
      Un cordial saludo.

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        Carlos De Domingo Soler

        Comentó el 27/06/2021 a las 01:43:22

        Estimado Dr. Tejada,

        Antes que nada, muchísimas gracias por su comentario, el cual me ayuda mucho para seguir mejorando. Ciertamente, como bien dice, hoy en día, lo audiovisual "lo es todo". Cuando tenemos que "conectar" con generaciones más jóvenes, se antoja muy difícil hacerles ver la riqueza de la lectura. Como dice el dicho: "si no puedes con ellos, únete a ellos". Creo que podemos cambiar "las cosas" de una forma escalonada y progresiva. Por ejemplo, dentro de lo audiovisual, no es lo mismo que los alumnos acostumbren a ver series como "Élite" (Netflix) que películas de Kusturika, Costa-Gavras, Malick y tantos y tantos cineastas de altísima categoría. Opino que dar el primer paso a algo audiovisual "con contenido" es, de por sí, meritorio. Para acostumbrarles a la lectura le recomiendo trabajar con cuentos y relatos cortos. En algunas asignaturas mías les hago incluso leer cuentos infantiles (y el resultado es bastante positivo), o relatos cortos de Chéjov, Gaiman y Murakami.

        Como usted bien dice, es constante el problema de la supuesta equivalencia entre ley, Derecho y justicia en alumnos de primero. Trato de servirme de las nociones de derecho (dikaion y res iusta, derechos subjetivos a partir de Ockham y positivismo) para que comprendan la diferencia y, la verdad, tal y como a mi me lo enseñaron, surte efecto hoy día.

        Con respecto a su pregunta, no suelo mandar muchas lecturas. La verdad es que sí deben leer, y la bibliografía es bastante extensa, pero "ya son mayores" para decidir qué clase de estudiante y jurista quieren ser. Tampoco les pongo muchas noticias de actualidad, porque, ciertamente, no me ha dado tan buen resultado. Aquí las noticias diarias son relacionadas a corrupción y noticias amarillistas, por lo que el provecho jurídico, más allá de ética política, es escaso. Con lo que trabajo es con conversatorios, huyendo de las clásicas clases magistrales. Trato de erigirme en "interlocutor válido" y ser atractivo (como para escucharme tantas horas seguidas...), contamos chistes, escuchamos música en el aula virtual (siempre en relación a algún punto de la materia), y tratamos de hacer un aprendizaje más relajado pero, a su vez, más profundo, de cocción lenta, diría yo. Sorprendentemente, muchos alumnos me dicen que en mi materia es en la que más han aprendido, lo cual, como le digo, me resulta sorprendente, porque huyo de la pura teoría.

        De nuevo, muchísimas gracias por sus amables palabras, Dr. Tejada. Espero que nos encontremos de nuevo en otro congreso. Un fuerte abrazo desde Quito.

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      José Luis Llaquet de Entrambasaguas

      Comentó el 25/06/2021 a las 12:42:44

      Apreciado Prof. de Domingo, buenos días,

      Muchas gracias por esta sugerente ponencia, que tiene muchas aristas prácticas. Como comentaba el prof. Villalobos, puede extrapolarse a otras facetas. Creo que los alumnos deben poner en valor sus conocimientos previos, adquiridos por experiencia o por transmisión, principalmente durante los estudios del bachillerato. Un alumno de una asignatura de Derecho que sabe encontrar puntos de apoyo y de relación con otras materias jurídicas y con asignaturas históricas, sociales o humanísticas me parece un alumno maduro. Desgraciadamente, la experiencia me dice que esto sólo se consigue con grupos numéricamente pequeños y compactos y eso no es posible en la coyuntura actual en España, aunque sí se consigue en mayor medida en el sistema universitario anglosajón, desde mi punto de vista.

      Saludos cordiales,

      José Luis Llaquet

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        Carlos De Domingo Soler

        Comentó el 25/06/2021 a las 22:56:21

        Estimado José Luis,

        Antes que nada, ¡muchísimas gracias por su comentario! Ciertamente, el número de alumnos por aula puede llegar a ser un problema grave. Acá en el Ecuador, por ejemplo, hay veces que he enfrentado números totalmente excesivos de estudiantes y, en otras ocasiones, demasiado pocos. La complicación en la planificación es manifiesta, ya que trato de hacer al menos dos juegos y esta actividad. En el caso de los juegos, necesito un número mínimo, sin el cual es imposible realizarlo. Se me ocurre que tal vez se podrían realizar este tipo de ejercicios en seminarios, clubes o como actividad extra.

        Mi experiencia es que "debemos" acompañar un contenido concreto con un momento o un recuerdo. Si el momento o el recuerdo perdura en los estudiantes, es más probable que el contenido que fundamentaba dicho instante sea recordado. Se puede hacer muy fácilmente con música, películas, reportajes, juegos. A mi me ha ocurrido, por ejemplo, que los estudiantes recuerdan mucho mejor las políticas públicas de justicia transicional después de ver un reportaje de Jon Sistiaga, o los pilares de la ONU contra el extremismo violento después de escuchar canciones de Serj Tankian o ver pequeños reportajes sobre los yazidíes. A veces no se trata, ni siquiera, de darles una formación jurídica, sino "cultura general". Y, la verdad, creo que funciona.

        De nuevo, muchísimas gracias por su comentario, estimado José Luis. ¡Tenga un muy buen fin de semana, y le mando un abrazo desde Quito!

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      Diana Marcela Hincapié Cetina

      Comentó el 24/06/2021 a las 22:16:42

      Es un ejercicio sin duda interesante y aplaudo iniciativas que vehiculicen el debate argumentado. Sin embargo, en aspectos como la noción de justicia y puntualmente los autores que maneja desde el derecho, no incorporan teorías críticas contemporáneas, que incluso permitan dialogar a los autores que propone en las otras categorías. Kelsen, Radbruch, Engels y Aristóteles se mueven en el terreno de la relación derecho-moral; mientras otros autores más contemporáneos si trabajan la relación derecho-política, que enriquece la mirada desde el Biopoder, justamente dejando semillas hacia lo impolítico y la Biopolítica.

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        Carlos De Domingo Soler

        Comentó el 25/06/2021 a las 05:07:47

        Estimada Diana,

        Muchísimas gracias por su aporte. En efecto, la selección de autores deja a muchísimos otros de lado. Al fin y al cabo, se trata de una materia de primer semestre de Derecho. Cuando lo normal es que los estudiantes lean un poco de Aristóteles, Hobbes, Rousseau y Kelsen, resulta complejo abrir tanto el abanico de referencias. Del mismo modo, tampoco nos da tiempo a ver a profundidad ni al 30% de autores, a más que las lecturas sugeridas plantean muchas problemáticas en estudiantes con escasa formación previa en filosofía e historia.

        Definitivamente es un reto que, espero, pueda ir mejorando poco a poco. A la hora de proponerlo examiné los micro-currículos de la inmensa mayoría de Universidades del país (a excepción de las de posgrado), y me sorprendió ver cuán planas eran estas materias: se ceñían a muy pocos autores, excesivamente conocidos, y dejaban de lado otros aportes maravillosos y, en mi opinión, mucho más atractivos. Lamentablemente, debemos cumplir con los planes de estudio, y en estas materias, apenas se considera a seis o siete autores.

        Por otro lado, me interesa especialmente la relación entre moral y política. De hecho, diría que de esa tríada el componente que menos me interesa es el Derecho. He ahí otra problemática: compartir temario con estudiantes de Derecho y de Ciencias Políticas. Por lo que me toca buscar un término medio y armonizar la carga jurídica con la política.

        Muchísimas gracias por su comentario, estimada Diana. Me ha ayudado mucho para comprender que la selección de autores no es la mejor y me toca cuadrar mejor esos diálogos entre autores que usted dice. ¡De nuevo, muchísimas gracias!

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      José Vicente Villalobos Antúnez

      Comentó el 23/06/2021 a las 16:53:19

      Apreciado Carlos. FELICITACIONES por esa maravillosa experiencia de innovación para propiciar el aprendizaje del Derecho. Es cierto lo que dices al principio, todos sufrimos mucho al principio cuando nos tocó aprender complejas teorías acerca del Estado y el poder cuando nos encontramos con disciplinas socio-jurídicas de alta complejidad, justamente al inicio de la carrera, cuando se tiene poca expewriencia en el desentrañamiento y aprendizaje de conceptos tan abstractos como difíciles de entender en tan temprana edad (muy pocos lo logran comprender desde el comienzo). Creo que esa casuística está muy bien. Yo no le quitaría ni pondría nada, pues es lo suficientemente explícita para el tema tratado: la violencia y el poder. Ese caso de opinión negativa se puede considerar insignificatne, aunque es importante a la hora de valorar los estilos de aprendizaje de cada uno de los estudiantes. A esa opinión negativa hay que tratarla reforzando a todos aquellos cuyo estilo de aprendizaje va de lo complejo a lo simple, de lo abstracto a lo concreto, mediante el empleo de estrategias de aprendizaje cebtradas en la abstracción. Pienso que podrían conjugarse ambas metodologías, aunque, repito, es insignificante la opinión negativa por muy en cuenta que se tenga. Ahora bien, lo importantre de la metodología es cómo se podría replicar con otros temas, como las de "nación", "partidos políticos", "sistemas de gobierno", etc., o bien, cómo emplear diversos tipos de relatos para un mismo tema, de manera de enriquecer el aprendizaje, hacerlo mucho más divertido (es cosa rara ver una clase de "Teoría política" o de"Filosofía del Derecho", de forma divertida). Podrían incluirse, por ejemplo, relatos referidos a situaciones de "familia", o "de mistad", o "de situaciones de calle" como la relación vendedor-cliente; o incluso, con la lectura de fragmentos de obras clásicas como "El mercader de Venecia", o "Los miserables", obras estas de grtan significado para la comprensión de la conciencia jurídica y política.
      En conclusión, es una experiencia que valoro mucho, y que replicaré en mis cursos de pregrado y posgrado (aunque ya lo he realizado en otras ocasiones, esta experiencia suya la veo maravillosa".
      Lo felicito de nuevo por su gran vocación docente. ENHORABUENA

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        Carlos De Domingo Soler

        Comentó el 25/06/2021 a las 05:17:52

        Estimado José Vicente,

        ¡Muchísimas gracias por su comentario! Qué gran idea. ¿Sabe que no lo había pensado? Pero leyéndole, me parece muy pertinente hacer que los temas del micro-currículo "vayan" en función de obras literarias, teatros, películas, como una especie de introducción gráfica y visual a las problemáticas que se verán posteriormente (poco a poco más abstractas y complejas). Me parece una gran idea.

        Normalmente, en materias como Derecho Internacional Público suelo ponerles videoclips para "ambientar" la teoría, por ejemplo, en Internacional Humanitario o Derecho Operacional. Pero ampliar ese método, como usted propone, a Shakespeare y Hugo me parece fantástico (de hecho, la introducción a la libertad y el Estado la vemos a partir de un clip de la película de Hooper, a más que soy un fanático del musical). La idea central es siempre la misma: no matar del aburrimiento a mis alumnos. Así aprendan poco, o no tengan tanta carga teórica, lo prefiero a que "obtengan conocimientos" a raíz de fórmulas traumáticas y que, a la postre, nos demuestren que la letra con la sangre "no" entra.

        De nuevo, muchísimas gracias por su comentario, estimado amigo. Lo valoro mucho.

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          José Vicente Villalobos Antúnez

          Comentó el 27/06/2021 a las 21:36:53

          Apreciado colega, es un gusto ver que saluda con buena opinión esta idea. Parto del principio de la necesidad de comprender en su sentido profundo la realidad social que viven hoy nuestros jóvenes, especialmente en este mundo digital que nos ha cambiado la forma de ver el nuestro carácter social. La pandemia nos ha relegado a "ver" literalmente a nuestros relacionados, familia, amigos, entorno; incluso el comer se ha transformado y relegado el acto a un mero "bocadillo" cada tanto debido a nuestra altísima demanda de trabajo (lo digo en sentido general). Ello trae como consecuencia que nuestra imaginación necesita no solo nuevas escalas, sino nuevos parámetros, por lo que es a su vez imperioso "inventarnos" como sociedad (y allí incluyo de manera especial nuestro trabajo como docentes). Debemos reinventar el espacio de interacción docente, y su experimento, ampliado de la forma como sugiero, nos daría mejores resultados a la hora de socializar conocimientos abstractos como el planteado por Ud.
          Un gusto y un placer querido amigo. ENHORABUENA por su excelente trabajo

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      Juan Pablo Aguilar González

      Comentó el 23/06/2021 a las 04:47:20

      Estimado Carlos:

      Felicitaciones por su ponencia y por la innovación realizada en la docencia. Me parece de suma importancia introducir al campo de la filosofía del derecho el estudio de la casuística. Como estudiante de derecho, considero que lo que usted menciona es cierto: el “case method” no se utiliza en las materias de dicha rama. Su propuesta es muy valiosa ya que sirve tanto para facilitar el pensamiento crítico, como para introducir diversas obras que se estudian a lo largo de la carrera.
      Enhorabuena también por los resultados obtenidos en su experiencia docente. En cuanto a ello, ¿Considera usted que el mismo ejercicio sería fructífero para estudiantes de último año de carrera, suponiendo que ellos ya tendrían un criterio jurídico formado? O, ¿Considera que la “inocencia” en cuanto a formación es condición sine qua non para el funcionamiento del ejercicio?

      Un saludo cordial.

      ¡Muchas gracias!

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        Carlos De Domingo Soler

        Comentó el 25/06/2021 a las 23:03:47

        Querido Juan Pablo,

        ¡Muchísimas gracias por tu comentario! En primer lugar, creo que sí, podría ser bastante fructífero en alumnos de último año de carrera. Pero, la verdad, soy un firme creyente de la "deformación" profesional. Ocurre a veces que, después de años y años de asignaturas procesales y sustantivas, la filosofía del Derecho queda como un recuerdo de algo "utópico, inútil, y sin mayor trascendencia práctica". Creo que si en primer semestre no logramos meter "el gusanillo" de la filosofía, en los últimos semestres dependemos exclusivamente de los perfiles de los distintos alumnos (habrá a quienes les interese la filosofía, y los habrá que no; pero, durante el camino, habremos "perdido" a muchos). Sí, definitivamente creo que sería muy bueno hacer ese ejercicio en los "mayores" de los últimos semestres. Como bien dices, deben tener un criterio jurídico "más o menos" formado. Sin embargo, tal vez un criterio tan jurídico pone en riesgo otros criterios, como filosóficos y políticos.

        Muchas gracias por tu comentario, ¡y enhorabuena por tu ponencia, que la vi recién estos días!

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      Angelo Anzalone

      Comentó el 22/06/2021 a las 12:07:25

      Estimado Carlos, ponencia y actividad interesantísima, enhorabuena! Pocas dudas, pues muy claro y completo, pero sí una cuestión (que le planteo casi a título de curiosidad): ¿cómo encaja los complejos postulados derridianos en su "juego" y "desafío" pedagógico? ¿Los estudiantes consiguen acercarse a su pensamiento (que, como sabemos, no destaca por su fácil articulación)? Recientemente he tenido ocasión de tratar el pensamiento del ilustre pensador francés y me parece acertadísima la opción de presentarlo a nuestros estudiantes.
      Enhorabuena de nuevo y muchas gracias.
      Abrazos desde Córdoba.

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        Carlos De Domingo Soler

        Comentó el 25/06/2021 a las 06:34:12

        Estimado Angelo,

        Muchas gracias por su comentario y su pregunta. El ejercicio tiene un problema nuclear, y es que se encaja en muy poco tiempo (de hecho, opino que las horas que dispongo para la materia son bastante escasas, pero creo que es algo que todos los profesores pensamos). Por ende, no podemos profundizar en autores o teorías. Literalmente, nos quedamos en los elementos más básicos y reconocibles.

        Tenía dos opciones: o bien profundizar en pocos autores, o bien abrirles la cabeza con otras posibilidades y que ellos, a lo largo de la carrera, decidan qué autores les interesa para estudiar más a fondo (eso sí, en la carpeta de bibliografía trato de dejarles todos los libros que podrían necesitar en el futuro, y les pido que, aunque en ese momento piensen que no les van a servir, los descarguen para tenerlos a mano el día de mañana). Me decanté por la segunda opción. Con respecto a Derrida, solo pudimos tratar "Fuerza de ley: el fundamento místico de la autoridad" que, como sabemos, bebe completamente de Benjamin. Nos centramos especialmente en las violencias fundadora y conservadora (las cuales, me parece, son pertinentes en el contexto del relato). Ese libro, en concreto, resulta muy útil para pensar el Derecho desde una óptica no tan convencional.

        No le voy a engañar, querido Angelo, creo que los alumnos se enteran la mitad de lo que vemos en clase. Pero recuerdo que así me sentía yo la primera vez que leía filosofía, y poco a poco comienzas a entender. Creo sinceramente que, con alumnos tan jóvenes, de 18 a 22 años, el éxito no es tanto que "aprendan lo que les enseñamos" sino que quieran seguir aprendiendo después y "a pesar" de nosotros. Cuántas clases de Derecho no entendimos con 18 años y ahora estamos enseñándolas nosotros.

        ¡De nuevo, muchas gracias por su comentario, Angelo! Un abrazo desde Quito.

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