CÓD.A01-S04-02 ONLINE

EL DISCURSO JURÍDICO Y SU MÉTODO CLÁSICO: UNA EXPERIENCIA UNIVERSITARIA DE PRIMER AÑO

RESUMEN: El lenguaje de los juristas es consecuencia de la consideración científica del Derecho y de su proyección histórica. Por tanto, las fórmulas forenses y las propias leyes procesales, ya desde la Antigüedad clásica, y muy especialmente en Roma, son las que marcan a las partes procesales el iter para la consecución del Derecho peticionado ante los Tribunales de Justicia.

Ese Derecho al que aspira el justiciable se basa en una Justicia impartida por los jueces y tribunales, que no va a coincidir, necesariamente, con el ideario de una justicia abstracta, metafísica o filosófica. Por esta razón, el rito forense que mejor ilustra en cualquier sede jurisdiccional la condición de autoridad del Juez o Magistrado, y el carácter público de la jurisdicción, es la solicitud de la concesión de la palabra por parte de abogados y fiscales: “con la venia, para informes, o para conclusiones”.

Se trata, como bien saben los procesalistas, de dos términos jurídicos que, para el propio acusado, demandante o demandado, pueden significar lo mismo. Pero, cuando los abogados y los fiscales hacen buen uso de éstos, ante la Autoridad judicial, están haciendo alarde no solo de su conocimiento del Derecho material aplicable al caso controvertido -con el Sistema de fuentes del Derecho establecido- sino de las propias leyes rituarias o procesales.

En definitiva, el “buen decir” del jurista se manifiesta en las cuestiones teóricas que deben ajustarse a la práctica habitual de los tribunales a través de los escritos del proceso (Retórica forense) y de la palabra hablada (Oratoria forense). Por ello, la Universidad no debería ser ajena, en sus planes y enfoques docentes, a las grandes cuestiones sustantivas y procesales que el futuro jurista tendrá que plantear con la palabra escrita y hablada.

En el reto actual que debe asumir el profesorado de aproximar a sus estudiantes a los problemas reales que plantea el desarrollo práctico y real de las bases teóricas del Grado en Derecho, la Universidad debe conceder importancia a la dimensión práctica de su oferta académica.

En este orden de cosas, en los planes de estudio de la Facultad de Derecho de la Universidad Pablo de Olavide, vigentes desde 2015, consta la naturaleza troncal de una asignatura que imparto, Fuentes del Derecho y Técnicas instrumentales para el Jurista, que me ha dado muchas satisfacciones cuando he intuido el interés del alumnado en los aspectos que tienen que ver con el foro y sus usos. La asignatura se imparte en la idea de que, durante las clases prácticas, los estudiantes relacionen una cuestión de actualidad jurídica con el sistema de Fuentes del Derecho, estructurando sus exposiciones con las reglas de la Oratoria clásica, que no son otras que las reglas aristotélicas del discurso con las especialidades que presenta el lenguaje de los juristas.

Palabras clave

Aprendizaje Por Competencias Metodología Oratoria Forense

Ponencia Online

Documentación de apoyo a la presentación ONLINE de la ponencia

Ver el video en youtube

Documento Complementario de Apoyo
Descargar EL-DISCURSO-JURIDICO-VERSION-DEFINITIVA-CORREGIDO.docx


Firmantes

Los autores de la ponencia

profile avatar

Francisco José Tejada Hernandez

Ver Perfil


Preguntas y comentarios al autor/es

Hay 8 comentarios en esta ponencia

    • profile avatar

      Carmen Luz Parra Mundaca

      Comentó el 06/07/2021 a las 16:32:18

      Estimado Doctor:
      Muy interesante su ponencia, creo que encantar a los alumnos desde primer año es una de las tareas mas desafiantes para quienes impartimos docencia en Derecho.
      ¿Como cree usted que los planes de estudio deberían formularse para preparar abogados/as para el mañana?
      Hay un libro solo disponible en inglés que se titula "becoming a lawyer" y que precisamente tiene que ver con la preparación para un mundo altamente globalizado ¿cree usted que deberíamos pensar en una formación base común que prepare a nuestros estudiantes para un mundo digital?

      Responder

    • profile avatar

      Adolfo Sánchez Hidalgo

      Comentó el 22/06/2021 a las 18:02:46

      Enhorabuena por su ponencia profesor Tejada, al escucharle he comprobado que compartimos el interés en la retórica clásica y asumimos la importancia formativa que puede tener en los alumnos universitarios. En Córdoba la Oratoria es una asignatura obligatoria en los estudios de Derecho y la experiencia no puede ser más positiva. Me gustaría preguntarle qué opinión le merecen las competiciones de debate y si, a su parecer, contribuyen o no a la formación retórica, entendida en el sentido clásico de persuadir, conmover y deleitar.

      Responder

      • profile avatar

        Francisco José Tejada Hernandez

        Comentó el 23/06/2021 a las 17:31:19

        Encantado de conocerle, Prof. Sánchez, aunque sea de manera virtual. No sabía que en la Universidad de Córdoba se impartiera una materia tan transcendente para la futura práctica de los tribunales como es la Oratoria jurídica.
        En mi opinión –y no digo nada nuevo– toda intervención oral ante un auditorio se basa en el dominio del tema a tratar. Está claro que un discurso ante un auditorio pasa por las reglas de la retórica, por su preparación escrita.
        En el debate, también, pero el hecho de que tengamos que “reaccionar” ante situaciones que no hemos previsto previamente “en el papel” precisa que tengamos un dominio lo más completo posible de lo debatido. Esto me recuerda a una cita atribuida a Cicerón que viene a decir algo así como: “si dominas el tema, las palabras saldrán solas”.
        Muchas gracias por su pregunta, y a ver si se puede venir por la Universidad Pablo de Olavide – estamos muy cerca–a hablar de Oratoria desde la perspectiva de esa asignatura que Ud. imparte sobre el arte del “buen decir”
        Gracias por tu planteamiento.
        Un cordial saludo

        Responder

    • profile avatar

      Carlos De Domingo Soler

      Comentó el 21/06/2021 a las 19:25:47

      Estimado Doctor,

      Totalmente de acuerdo. Desde que me gradué hasta la actualidad es increíble cómo nos hemos ido centrando más en destrezas interdisciplinarias que necesitamos los juristas. Como bien dice, es típico alcanzar la vacuidad del discurso en desmedro del contenido. Es algo que, lamentablemente, observamos asiduamente en América Latina.

      Según su experiencia, ¿de qué forma podemos "enseñar" la oratoria? Más allá de acudir a la teoría o ejemplos históricos, ¿cómo podemos enseñar a nuestros alumnos a escribir un discurso y exponerlo, cuando los niveles de lectura en la región son tan bajos? ¿Tiene algún recurso audiovisual o literario que pueda ayudarnos a hacer surgir el "gusanillo" en nuestros estudiantes?

      Muchas gracias, profesor, ¡felicidades por su ponencia y su experiencia docente!

      Responder

      • profile avatar

        Francisco José Tejada Hernandez

        Comentó el 23/06/2021 a las 17:11:05

        Estimado Carlos, un saludo desde la Universidad Pablo de Olavide, de Sevilla. Verdaderamente, la oratoria –con las excepciones de aquellas personas que cuentan entre sus virtudes con el don innato de hablar en público– es un arte que debe cimentarse desde la retórica, desde la expresión escrita. Y, como dices, es muy complicado- en una sociedad que no lee- también ocurre en España- enseñar los aspectos formales de un discurso si éste carece de fondo.
        En el primer año del Grado en Derecho o dobles grados de otras titulaciones con Derecho es cierto que los alumnos llegan a nosotros sin el hábito de leer – no es, desde luego, su culpa, sino la de un mundo global donde prima lo audiovisual.
        Quizá sea más fácil sacar partido de clases de oratoria jurídica, durante los primeros años de las titulaciones que de otras tipologías del discurso, ya que si les acotamos el tema con un supuesto de actualidad al que le es aplicable una determinada forma de ver las cosas desde el mundo del derecho, desde la dogmática constitucional de los modernos Estados de Derecho, por ejemplo; el alumno sólo tendrá que interiorizar el material que le suministremos y estructurar formalmente el discurso. Una experiencia muy satisfactoria –a pesar de que los alumnos se muestran tímidos e inseguros al principio– donde yo transmito la idea de que un orador es un actor, de teatro o cine, que para interpretar tiene que aprenderse lo que va a decir. Sólo así se puede persuadir o convencer, llevemos o no razón en el fondo del asunto. Hay que transmitirles la idea de la preparación de un discurso con un elemental contenido jurídico- desde cualquier noticia de prensa- como si de una actuación teatral se tratara advirtiéndoles que, en el futuro, cuando hablen ante tribunales o auditorios especializados la actitud del orador que trata de temas jurídicos es más aséptica que el orador político. Mi experiencia va resultando muy satisfactoria.
        Sobre oratoria se ha escrito mucho, y cualquier manual al uso podría servirles, ya que todos inciden en las reglas clásicas del buen discurso. Sin embargo, lo más importante, en los primeros años, para que los estudiantes capten la importancia de la expresión oral es que el profesor les transmita las reglas básicas, y a continuación los ponga a trabajar, recalcando la necesidad de una introducción llamativa, que conduzca al acceso fácil del tema planteado y una conclusión a la altura de la introducción. Directamente, sobre la marcha.
        Bueno, no es más que una experiencia. Espero haber contestado a lo que me planteabas.
        Muchas gracias por la pregunta.
        Un cordial saludo.

        Responder

    • profile avatar

      Juan Carlos Cuevas Lanchares

      Comentó el 21/06/2021 a las 17:22:16

      Estimado profesor. ¿Cree que las estructuras discursivas son algo que en el mundo digital actual se respetan, o más bien al contrario a lo que se tiende es a fomentar lo espontáneo y apelar a la emotividad como recurso discursivo? Muchas gracias

      Responder

      • profile avatar

        Francisco José Tejada Hernandez

        Comentó el 21/06/2021 a las 19:21:21

        En plena sociedad post-moderna, con todo lo que ésta conlleva, precisamente, por la irrupción de internet en nuestras vidas, el mundo de la post-verdad es – como Ud. dice– un reino donde imperan las pasiones e incluso la crítica desprovista de las formas menos amables, sobre todo con todo aquello con lo que no estamos de acuerdo.
        Creo que hay de todo, desde “youtubers” que buscan a través de la red salir de su anonimato, para conseguir sus diez o doce minutos de gloria semanales o mensuales hasta “influencers” que cuidan mucho eso que suele llamarse “hacerse entender, adoptando unas reglas discursivas más o menos tradicionales en cada vídeo que preparan.
        En cualquier caso, el discurso jurídico sea cual fuere su formato, “on line” o presencial, necesita de cierta claridad expositiva en el lenguaje que le es propio, el técnico-jurídico, y de una objetividad donde las pasiones o la exagerada vehemencia no tienen cabida en los auditorios especializados en Derecho ni en los Tribunales
        Es una opinión personal, por supuesto. Le agradezco mucho su interés por mi ponencia.
        Cordiales saludos.

        Responder


Deja tu comentario

Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.