CÓD.A01-S04-05 ONLINE

La compleja tarea de recuperar los vínculos entre jurista, derecho y cultura. Los derechos humanos como paradigma.

Parece ser que con la crisis multinivel generada por la pandemia del sars-cov 2, el discurso sobre los derechos humanos vuelve a estar de moda, si es que en algún momento haya dejado de estarlo (pensará, posiblemente con parte de razón, algún lector). Ciertamente, lo que vuelve a estar de moda es la enorme carga retórica e ideológica que se atribuye a dicha expresión, algo que no debe ser necesariamente considerado como un factor negativo. No obstante, se aprecia un peligroso y renovado distanciamiento de la cuestión filosófica por excelencia que suele turbar y perturbar el debate teórico en materia de derechos humanos: nos referimos a la cuestión de su fundamento y de su arquitectura teórica, es decir el discurso filosófico por antonomasia que acompaña el análisis de estos instrumentos jurídicos. ¿Por qué ha elegido cursar Teoría de los Derechos Humanos? ¿Qué resultados espera conseguir a final de curso? Estas han sido las dos preguntas que todos los estudiantes matriculados (voluntariamente, en cuanto optativa) en la mencionada asignatura han tenido que resolver durante su primer día de clase. Las respuestas múltiples y variadas, sumadas a no pocos silencios – en algunos casos originados por pánico escénico, en otros por una preocupante desorientación –, han requerido la puesta en marcha de experiencias pedagógicas innovadoras para favorecer un dialogo responsable y una reflexión crítica. Lo innovador, en realidad, ha comportado una sencilla reactivación del espacio académico-cultural que tantos recortes (en espacio y tiempo) ha sufrido en los últimos años: precisamente con el objetivo de evitar la peligrosa deriva que potencialmente puede originar la citada carga ideológica y retórica del discurso jurídico-político, se ha llevado a cabo un itinerario mixto que ha tenido como protagonista a inmersiones en lecturas y literatura de prestigio nacional e internacional, análisis crítico de artículos de prensa y/o de informaciones divulgativas, visionado de cortometrajes relacionados con la espinosa cuestión de la universalidad de los derechos humanos (y posterior debate), entrevistas con representantes de ONGs que actúan a nivel local, regional, nacional e internacional. Entre fundamentación teórico-abstracta y aplicación práctico-concreta de este concepto jurídico registrado con la denominación derechos humanos, ha sido posible diferenciar adecuadamente entre problema teórico y problema práctico, otorgando la debida importancia a los distintos momentos de vida de este precioso instrumento jurídico que sigue topándose con no pocas dificultades para responder a las necesidades básicas de una humanidad cada vez más exigente. ¿Reelegiría cursar la asignatura? ¿Los resultados conseguidos están a la altura de sus expectativas? Estas han sido las dos preguntas dirigidas a los estudiantes en su último día de clase, quienes respondiendo anónimamente han podido dejar datos interesantes para que podamos saber cómo recalibrar, en su caso, un recorrido pedagógico que tiene el principal objetivo de reivindicar lo que de humano y cultural reside en el derecho.

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Preguntas y comentarios al autor/es

Hay 7 comentarios en esta ponencia

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      Julio Jiménez Escobar

      Comentó el 25/06/2021 a las 13:38:11

      Estimado Angelo,
      Muchas gracias por tus reflexiones y consideraciones tan profundas y atinadas, así como por compartir las diversas experiencias que cuentas en tu presentación: las concernientes a la pregunta inicial o final que les haces a los alumnos en una de las asignaturas que impartes; o la estructuración en “módulos” tan sumamente interesante para conseguir los objetivos que señalas.
      Algunas cuestiones que me surgen tras escucharte en la presentación. De los diversos tipos de actividades que comentas en tu presentación (lecturas de clásicos, literatura de calidad, análisis crítico de prensa, visionado de cortometrajes y debate posterior, entrevistas con representante de OCGD), ¿dónde crees que de una manera más espontánea o intuitiva hay una conexión inmediata con el alumnado para que el mismo aproveche el aprendizaje (me refiero en cuanto a los mensajes fundamentales a compartir) que se deriva de la actividad?
      El sentido último de la pregunta es el siguiente: ¿cómo podemos articular de la mejor manera posible los medios de acceso al conocimiento que pueden resultar más atractivos y fructíferos para el alumnado -dado el contexto social y cultural en el que viven-, por una parte; y cómo conseguir que accedan también al conocimiento (en el sentido que dices en otro video en el Congreso: a “la metabolización seria de los contenidos”) a través de otros recursos que les pueden resultar en el contexto cultural actual menos atractivos y más difíciles como pueden ser los narrativos (literatura de calidad) o conceptuales y abstractos (propios del discurso filosófico y del ensayo).
      Creo, no sé si estoy en lo cierto, que el ideal estaría en una combinación bien equilibrada entre que “metabolicen de una manera seria” (me apropio de tu expresión) el mayor número de contenidos esenciales (y si para ello el medio de expresión connatural a su cultura lo facilita, bienvenido sea), y formar también contraculturalmente, de forma universitaria (en cuanto que universal), para cultivar a través de otros medios (menos connaturales en su contexto cultural) el acceso al conocimiento, al pensamiento, a la cultura, a la crítica. Respecto a estos últimos el objetivo pedagógico estaría centrado más en que aprendan a “degustar” del acceso al conocimiento a través de estos “medios” de expresión (la literatura, el ensayo, el lenguaje y reflexión filosófica), que en lograr un gran número de contenidos, conceptos, etc.
      Me parece que será probable que cuando se trabaje con textos cortos (periodísticos o divulgativos), imágenes (vídeos cortos) o experiencias (de los miembros de ONGD) habrá cierta fluidez comunicativa, dado el contexto cultural actual, con los alumnos (que se mueven en un entorno de la imagen y del uso rápido y conciso de la palabra, otorgando gran valor a lo experiencial). En cambio, cuando se trata de utilizar la narrativa o el concepto, estos medios de transmisión del mensaje les resultarán de más difícil acceso. ¿Es así? ¿Compartes la idea de que puede ser bueno articular un adecuado equilibrio entre transmitir más a través de lo que es connatural, y complementar “contraculturalmente” mostrándoles cómo se puede acceder con otras fuentes (intentando que las “degusten”) al pensamiento, la cultura y el conocimiento?
      Te reitero mi agradecimiento por la profundidad de tus reflexiones y por compartir tus experiencias.

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        Angelo Anzalone

        Comentó el 26/06/2021 a las 08:22:06

        Estimado Julio,
        Agradezco enormemente tus comentarios, los cuales (te soy sincero) anexaría directamente a mi breve intervención, haciéndolos míos, y que - con toda seguridad - tendré en seria consideración para la redacción del texto final de la ponencia.
        Creo que has tocado el eje central de la problemática que me preocupa e inquieta: ¿cómo conseguir que nuestros estudiantes aprendan a disfrutar de lo que de auténticamente cultural reside en el fenómeno jurídico?
        Es una tarea ardua y complicada, precisamente por el contexto "contracultural" que señalas y por un desfase comunicacional que se agravia y acelera cada vez más (me refiero a la dificultad de dialogar con colectivos intelectualmente apáticos).
        De allí la necesidad de inventar y experimentar algo (llamémoslo innovar) para estimular, pero sin perder de vista la importancia de esos medios de expresión clásicos a los que te refieres. La búsqueda de un equilibrio es, por tanto, el gran desafío y el objetivo a conseguir, estoy totalmente de acuerdo.
        Todo, evidentemente, dependerá también de los grupos de estudiantes con los que nos vamos relacionando, pues nunca son idénticos y, por el contrario, presentan necesidades, peculiaridades y habilidades muy heterogéneas.
        Estoy convencido de que el Derecho es Cultura multinivel, un fenómeno pluridimensional, donde ninguno de sus rostros es prescindible. Ahora bien, durante un curso académico disponemos de muy poco tiempo para intentar trasmitir todo lo que deberíamos (...cada vez menos horas y menos espacio para las asignaturas de peso histórico-cultural en los planes de estudio...). Todos estos argumentos, en suma, deben motivarnos para seguir adelante, para salir a flote y empujar nuestros estudiantes a destacar entre la mediocridad establecida y el aplastamiento intelectual inducido.
        Bienvenidos sean, por tanto, estimulantes "juegos pedagógicos" sin la pretensión de sustituir, en todo caso, los medios de "aprendizaje clásicos" que tanta bondad han conseguido demostrar desde tiempos remotos.
        Gracias por tus palabras y observaciones, estimado Julio, son muy pertinentes y expreso mi total convergencia con tu posicionamiento.
        Un cordial saludo.

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      José Vicente Villalobos Antúnez

      Comentó el 24/06/2021 a las 02:53:35

      Saludos cordiales, apreciado Angelo. Es un verdader gusto escuchar su ponencia, pues tiene mucho en común lo que he experimentado por muchos años durante mis encuentros con los estudiantes de Filosofía del derecho y de Filosofía política. Ciertamente ese "sacerdocio" profesado por juristas ha literalmente "inyectado" a la sociedad en su conjunto, el monopolio del concimiento acerca del significado no solo de los Derechos Humanos como categoría supuestamente eminentemente jurídica, sino como expresión exclusiva del rango semántico propio de los juristas. Recuerdo incluso, cuando en mi país, Venezuela, con ocasión de la eleccion de los asambleistas que irían a conformar el órgano Constituyente en 1999, el cual dio como fruto una nueva Constitución, la que a la postre terminó siendo un adefesio concinado en los hornos del Tribunal Constitucional, el cual reconfiguró todo el concepto subyacente en la carta de Derechos así constituidos; se decía en esa ocasión, que lo mejor sería que los constituyentes fueran juristas, pues nadie mejor que ellos para reordenar un país que se suponía estaba destruido (la verdad, la destrucción real vino después), a instancias del mismo Tribunal Constitucional que asumió el papel de iontérprete máximo del programa contenido en la Constitución de 1999. Lo cierto del caso es que, en mi experiencia como docente del ´parea de la Filosofía del Derecho y de la Filosofía política, he percibido esa opinión de sacerdocio ejercida por abogados de distinta especialidad, quienes intentan reconstruir el orden social a partir de conceptos de la dogmática jurídica, obviando todo tipo de interrelación del derecho con lo cultural, social, ético, e incluso, científico.
      Pienso que en ese sentido, el de su ponencia, digo, la idea de ese pequeño experimento es verdaderamente útil para crear una opinión generalizada entre los estudiantes de la necesidad y utilidad de la Filosofía del Derecho para comprender el fenómeno jurídico. Las crisis de la pandemia ciertamente han dado mucho que pensar no solo al orden jurídico, sino al propio orden social y político; especialmente por los criterios que se han tenido que esgrimir y aplicarc a la hora de tomar decisiones frente a la escasés de recursos producidos por la alta demanda de los servcicios de salud debida a la expansión sin precedentes del sars-cov 2. Sienco una materia electiva en el currículo, me parece pertinente generar ese tipo de inquitud en los estudiantes.
      Por esa razón, le hago una pregunta: Siendo electiva la materia impartida, ¿cómo ve la postura de sus colegas de otras áreas del programa, frente a la Filsofía del Derecho? Muchos de mis colegas a veces piensan que no es necesaria en el curriculo; que cada docente debe incorporarla. ¿Qué piensa de ello?
      Gracias por copartir esa experiencia, apreciado Angelo. ENORABUENA por la pnencia

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        Angelo Anzalone

        Comentó el 24/06/2021 a las 16:49:06

        Estimado José Vicente, muchas gracias por su comentario y por interesarse en la ponencia. Efectivamente, hago totalmente mías sus preocupaciones, las cuales abrazo y comparto en su totalidad. Tal y como he tenido ocasión de señalar recientemente en otras sedes, debo decir que cuando debatimos con nuestros estudiantes – quienes llevan ya cuatro años de estudios en las facultades de derecho –, pero también cuando hablamos con algunos compañeros de otras asignaturas, parece que, en términos generales, ha triunfado la concepción de un Derecho inmovilizado y cristalizado en textos; parece que en ese texto es posible encontrar la solución a todo tipo de problema, como si el conjunto ordinamental (textual) fuera esa caja mágica que todo lo puede. La aproximación científica al derecho es ciertamente útil y necesaria, pero, de igual modo, resulta ser vital el análisis radicalmente filosófico de la juridicidad. Es esta, por lo menos, mi intuición. El ilustre filósofo del derecho italiano Felice Battaglia se encargó de señalar que la hostilidad recíproca entre método científico y especulación filosófica es fruto de incomprensión e incultura, pues el filósofo que reniega el trabajo de quienes perfeccionan los instrumentos es sencillamente ridículo, igual de ridículo que el jurista satisfecho con la realidad positivizada de las normas y que no consigue advertir en ellas una actividad humana dirigida a traducir en el plan histórico el principio absoluto de la justicia. Como sabemos, además, autores del peso de Martha C. Nussbaum han considerado que existen razones de peso para fomentar la enseñanza filosófica en el derecho, ya que el filósofo, según la ilustre estadounidense, es “alguien que contribuye al mundo” en cuanto que “sus pensamientos y argumentos guardan relación con el mundo y con el potencial de conducirlo a un entendimiento más completo y claro de sí mismo”. En suma, como podrá ver, considero imprescindible el estudio de la vertiente filosófica de la juridicidad, algo que debería ser básico y de vital importancia para la comunidad de los juristas, a todo nivel y a toda escala.
        Muchas gracias de nuevo, estimado José Vicente, un cordial saludo desde Córdoba!

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          José Vicente Villalobos Antúnez

          Comentó el 27/06/2021 a las 21:47:50

          Apreciado Angelo. Gracis por su respuesta. Déjeme decirle que suscribo totalmente lo que afirma respecto de la inutilidad de la filosolfía que se ha sembrado en las Academias. La idea de un pragmatismo en la enseñlanza del Derecho, es la que ha ido desenfocando de nuestras aulas el porestigio y necesidad de aprendizaje que en el pasado tenía nuestra disciplina. Muchos son los criterios que al respecto se pueden dar, pero sin embargo, es bueno remarcar que el prestigio de la Filsofía en general es el que se ha venido a menos de caras a ese pragmatismo.
          Es necesario intentar recobrar ese prestigio de la mano de planteamientos como el suyo, querido amigo. No hay derecho sin cultura, como no hay cultura sin la necesidad de la regla, esto es, del Derecho; y los conceptos de ello se definen desde la filosofía, por lo que cultura y filosofía son dos categorías que los estudios universitarios en general deberían retomar en todos los programas de estudio.
          ENHORABUENA de nuevo, apreciado amigo Angelo. Felicidades y abrazos desde Santiago de Chile, pero con el corazón en Maracaibo, Venzuela, mi tierra patria, terruño del que salí por obra de la inclutura.

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      Angelo Anzalone

      Comentó el 22/06/2021 a las 11:59:32

      Estimado Carlos, buenos días y muchas gracias por su comentario. Con respecto a sus preguntas (en realidad muy enriquecedoras), debo decirle que en los cursos académicos previos a la situación sanitaria global que vivimos, tenía la posibilidad de "abrir" las clases de la asignatura a estudiantes de otras carreras y disciplinas que, desde Estados Unidos, cursaban algunos estudios en nuestra Universidad mediante un excelente programa de intercambio. Se trataba principalmente de estudiantes interesados en ciencias sociales y jurídicas (de diferente enfoque especifico), con los que organizábamos - juntos a sus compañeros españoles - visitas y charlas en instituciones penitenciarias e instalaciones judiciarias de la provincia de Córdoba. Los resultados eran formidables, pues para el estudiante se abrían realidades conocidas (en el mejor de los casos) solo cinematográficamente. Para los estudiantes de otros países y de otras carreras, evidentemente, la experiencia era muy enriquecedora. Espero, con toda sinceridad, volver a una situación de normalidad que permita nuevamente organizar actividades parecidas (que de momento, por obvias razones, no pueden llevarse a cabo). Sobre la segunda cuestión, reconozco que los únicos parámetros utilizados han sido la pregunta final ("volvería a cursar....") y, en términos más generales, los resultados obtenidos en exámenes finales. Tomo nota de sus sugerencias, pues como le decía son bastante interesantes.
      Muchas gracias de nuevo y un abrazo desde Córdoba.

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      Carlos De Domingo Soler

      Comentó el 21/06/2021 a las 19:52:56

      Estimado Angelo,

      ¡Muy interesante, y felicidades por la ponencia! Me llamó la atención especialmente lo que dijiste sobre el "sacerdocio de los operadores jurídicos". Y es algo que en todas las sociedades de las que se espera "algo" del Derecho ocurre. En tu materia y tu ejercicio docente, ¿implementas alguna actividad que "transversalice" los derechos humanos y los haga cognoscibles e identificables desde otras carreras u otras disciplinas? Por otro lado, ¿consultaste más parámetros a la hora de evaluar tus resultados, además de si volverían a cursar la asignatura? Por ejemplo, habilidades y destrezas obtenidas, cambios de pensamiento, posibilidades de aplicación con otras asignaturas, etc.

      ¡De nuevo, enhorabuena por la ponencia y por la que estoy seguro fue una gran experiencia docente!

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