CÓD.A01-S02-15 ONLINE

Las simulaciones parlamentarias y judiciales en la enseñanza de Derecho Constitucional

El denominado ”Método del Caso”, como es bien sabido, es una herramienta pedagógica de gran aceptación que pretende mejorar la comprensión de las distintas materias por parte de los alumnos a través de un proceso participativo en el que se trabajan problemas reales y concretos.

Esta metodología goza actualmente de gran aceptación debido a su buenos resultados tanto a nivel académico como a la hora de involucrar a los alumnos, lo que permite mejorar su participación y ayuda a la consecución de los objetivos de formación continua, tan demandados desde la aprobación del llamado ”Plan Bolonia”.

Sin embargo, es posible mejorar esta experiencia a través de nuevas actividades que garanticen una plena involucración del alumno. Las distintas ramas de derecho público, en particular el derecho constitucional, se prestan particularmente a ello a través de dos vías.

Por un lado, tenemos las simulaciones parlamentarias. Estas actividades convierten a los participantes en diputados simulados, de forma tal que quedan adscritos a un grupo parlamentario ficticio y deben, en consecuencia, adaptarse a los planteamientos ideológicos del mismo, pero también trabajar en el proceso de aprobación de distintas leyes, actuar en pleno y en comisión, presentar enmiendas y ver finalmente cómo su trabajo afronta el cauce final de una votación en una cámara representativa. Esta metodología ha sido muy eficaz en alumnos de Derecho (hay ejemplos concretos de estas actividades). Se trata, por tanto, de un proceso de gamificación llevado al máximo nivel, lo que supone la máxima involucración del alumno. A tal efecto, el I Campus Icade de Justicia y Debate es una experiencia pionera que intenta presentar este proyecto en alumnos que aún no están en la Universidad, sino en el bachillerato, a fin de familiarizarlos con las ciencias jurídicas.

Por otro lado, tenemos también las simulaciones de juicios. Si bien son conocidos los Moot Courts, tan demandados en diversas disciplinas como el Arbitraje o los Derechos Humanos, a la hora de enseñar derecho procesal constitucional, una simulación de un juicio puede resultar de lo más eficaz. Así, a partir de un caso, el profesor puede exigir a sus alumnos que elaboren un recurso de amparo, que otros actúen como representantes de la contraparte, de la Abogacía del Estado o de la Fiscalía. Incluso puede poner a otros alumnos como magistrados y encomendarles redactar una sentencia y, si proceden, votos particulares. La vista oral del proceso, además, contribuirá a desarrollar otras habilidades como la oratoria, la dicción o la argumentación.

Estamos, por tanto, ante metodologías complejas, que demandan una gran carga de trabajo para el docente pero que, en definitiva, mejoran enormemente los resultados.

Palabras clave

derecho Constitucional Método del Caso Simulación de Juicios. Simulación Parlamentaria Tribunal Constitucional

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Hay 6 comentarios en esta ponencia

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      Ainhoa Gutierrez Barrenengoa

      Comentó el 24/06/2021 a las 19:53:17

      Muchas gracias por su intervención. En la Universidad de Deusto también se llevan a cabo desde hace años Simulaciones en la sede del Parlamento Vasco y simulaciones judiciales en el marco de asignaturas del Máster de Acceso a la Abogacía y de Derecho Procesal, en el Grado. Comparto sus consideraciones respecto a las grandes ventajas que implica el uso de esta metodología en relación con el aprendizaje significativo de los alumnos. Aunque, de alguna manera lo apunta en su ponencia, querría saber cómo solventa el problema del número de alumnos en el aula. ¿Es una actividad objeto de calificación? ¿Organizan grupos reducidos a fin de que puedan participar todos los estudiantes?. Muchas gracias

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        Francisco Valiente Martínez

        Comentó el 24/06/2021 a las 20:02:05

        Estimada Ainhoa, gracias por su correo. He venido realizando esta actividad desde el año 2006, cuando comenzó la Simulación del Parlamento Andaluz, y puedo asegurarle que la logística y la distribución del alumnado siempre ha sido una de las cuestiones más complejas. El problema esencial es que para hacer una sesión plenaria realista necesitamos un alto porcentaje de alumnos, pero ello deviene en que muchos no intervienen activamente sino que dejan que compañeros con más iniciativa sean quienes acaparan el uso de la palabra. En primero de carrera, en la asignatura de Derecho Constitucional, sí ha sido una actividad con calificación que forma parte de la evaluación continua y para intentar fomentar la participación dividimos el trabajo en pleno y comisiones. Pero, como bien dice, es imposible, a mi modo de ver, conseguir que todo el mundo participe activamente. De ahí que en el campus de verano, en que la participación es más voluntaria, el resultado sea distinto y haya una mayor implicación de los alumnos, pues sí vienen muy motivados. Un saludo.

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      Mariano Vivancos Comes

      Comentó el 24/06/2021 a las 17:49:43

      Estimado Francisco, muy interesante el planteamiento que nos ofrece a pesar de la mala audición del video de presentación.
      Quería preguntarle acerca de la experiencia de simulación parlamentaria y si se ha planteado incorporar en su análisis las prácticas que vienen realizándose en los distintos parlamentos autonómicos. Por ejemplo, la experiencia del Parlamento universitario celebrada en las Corts Valencianes permite recrear una sesión de investidura con la participación de las universidades valencianas, que hacen al mismo tiempo un buen ejercicio de las técnicas de debate. Indagar sobre tales experiencias considero que puede ser un instrumento de extrema utilidad para contextualizar la experiencia proyectada y poder sacar ciertas tendencias en este ejercicio participativo académico que me consta se ha venido instalando en los distintos sistemas autonómicos con absoluta normalidad.
      De nuevo felicitarle por su trabajo. Reciba un cordial saludo,

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        Francisco Valiente Martínez

        Comentó el 24/06/2021 a las 18:52:56

        Estimado Mariano;
        Aunque pueda parecer sorprendente, en este sentido han sido las simulaciones autonómicas las que han tomado la iniciativa y son claramente las referentes. La Simulación del Parlamento Andaluz (SIPA) es absolutamente pionera al respecto, pues celebramos su primera edición en el lejano año 2006. En este sentido, desde siempre se invitó a alumnos universitarios de otras comunidades autónomas a participar en el proyecto y ello permitió que se "exportase" -si me permite el término- a otras comunidades como Castilla la Mancha o la Comunidad Valenciana. La utilidad real de la simulación, con todo, no consiste sólo en técnicas de argumentación o debate. Hay una docencia democrática, pues resulta crucial, si queremos que la ciudadanía entienda bien el funcionamiento de un sistema representativo, que conozcan bien cómo se elaboran las leyes que luego nos rigen. Un saludo.

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      Rocio Navarro González

      Comentó el 23/06/2021 a las 13:03:36

      Estimado Francisco, le felicito por la iniciativa que traslada en su ponencia.
      Considero que es de gran actualidad para la formación del alumnado tales experiencias, por ello me gustaría plantearle con qué handicaps se ha encontrado en tal proyecto innovador y con qué herramientas las ha solventado. Muchas gracias

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        Francisco Valiente Martínez

        Comentó el 24/06/2021 a las 18:49:50

        Estimada Rocío.
        Gracias por su comentario. Los principales hándicaps que se encuentran a la hora de desarrollar este tipo de proyectos pueden clasificarse en coyunturales y en estructurales. Los coyunturales los puede suponer: las restricciones causadas por la pandemia, el temor ante todo acto que pueda suponer reunir a numerosas personas de distinta procedencia, etc... Pero, como bien imaginará, hay otros estructurales. En general, existe un profundo desconocimiento del funcionamiento de las cámaras parlamentarias, sobre todo entre la juventud, y ello puede hacer poco atractivo el proyecto. Por otro lado, su correcta gestión requiere que personas que sí conocen su funcionamiento se impliquen y apoyen su difusión. Y, desde luego, es crucial el apoyo público: desde mi experiencia personal, le diré que cuando una cámara parlamentaria real se involucra, entonces el proyecto sale; si no lo hace... es mucho más difícil. Un saludo.

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