CÓD.A02-S01-02 ONLINE

Materiales para el fomento de la lectura y la mejora de la comprensión lectora en la enseñanza de la historia económica y social

Muchos estudiantes, especialmente de los primeros cursos de grado, tienen dificultades para leer activamente un texto académico, sintetizar sus principales ideas, analizarlas críticamente y exponerlas en público. Tales problemas se extienden a la comprensión del discurso de una clase magistral, un vídeo o un podcast. Ello se debe, entre otros factores, a la tendencia por parte del estudiante a memorizar de forma irreflexiva apuntes desorganizados, presentaciones de diapositivas o materiales de ínfima calidad obtenidos de Internet, así como a la falta de concentración en tareas que requieren un cierto nivel de esfuerzo individual y tiempo. Por otra parte, el empleo de nuevas tecnologías ha transmitido la engañosa creencia de que el trabajo con los textos puede sustituirse por otras metodologías sin menoscabo para el aprendizaje. Sin embargo, el paso del tiempo muestra que aquéllas no deberían remplazar la lectura en profundidad de textos académicos, sino más bien ponerse al servicio de ésta como herramientas auxiliares que sirvan al estudiante para mejorar sus técnicas de lectura y su capacidad para comprender, analizar y sintetizar dichos textos. Se afirma con frecuencia que el estudiante posee una mayor motivación para trabajar con vídeos cortos y otros materiales interactivos, pero esta creencia parte de la ignorancia del mecanismo de realimentación que subyace a todo proceso de aprendizaje: a saber, que la motivación no precede al trabajo con los materiales, sino que es el trabajo bien orientado el que impulsa progresivamente la motivación. De este modo, si el estudiante asimila una adecuada metodología de trabajo con los textos, su desmotivación ante ellos irá desapareciendo. El desarrollo de técnicas de lectura apropiadas es, por tanto, el paso previo esencial para un trabajo activo con los textos académicos que, a su vez, es la condición indispensable para una correcta expresión oral y escrita, la discriminación entre hechos y opiniones, la búsqueda de información rigurosa y la capacidad de razonamiento crítico, competencias generales formuladas en un buen número de asignaturas de primer curso y cuya adquisición es imprescindible para reducir los índices de abandono y fracaso académico. En esta ponencia teórica se esbozan las líneas básicas de un proyecto de elaboración de materiales didácticos, como el vídeo o el podcast, que permitirán adquirir esa metodología de trabajo a los estudiantes de primer curso de la asignatura de historia económica en los grados de Economía, ADE, Economía financiera y actuarial y Marketing. También se diseñan actividades formativas presenciales que requieren del estudiante la puesta en práctica de las competencias generales antes mencionadas.

Palabras clave

Comprensión del Texto Método de Estudio Perspectiva Histórica Técnicas de Lectura

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Fernando Arribas-Herguedas

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Hay 10 comentarios en esta ponencia

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      Nieves San Emeterio Martín

      Comentó el 25/06/2021 a las 21:57:03

      Estimado Fernando,
      Gracias por tu presentación. Estoy totalmente de acuerdo contigo en que no es posible separar la enseñanza de competencias con el aprendizaje de contenidos. De hecho, por mi experiencia en clases de "aluvión" donde acuden alumnos de doble grado con alumnos de grado simple en Economía, se aprecian diferencias muy significativas. Los alumnos de doble grado de Economía y Periodismo, por lo general, tienen mucha mayor facilidad para asimilar los contenidos y expresarlos correctamente precisamente porque están habituados a leer más. Lo uno trae lo otro.
      También quería comentarte alguna cuestión relativa a las ponderaciones de los sistemas de evaluación. Por mi experiencia en ocasiones me resulta complicado tener que adecuar el sistema de evaluación con la guía docente de la asignatura. Como todos sabemos, la guía es un documento de obligado cumplimiento que se ha de consensuar con el resto de profesores que imparten la materia. A su vez, esta guía debe seguir las pautas establecida en la Memoria del Título de la RUCT. Mi pregunta es relativa a esta cuestión: ¿hasta qué punto tu propuesta de trabajo es compatible con todas estas restricciones del programa de la asignatura?
      Muchas gracias,
      Un saludo

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        Fernando Arribas-Herguedas

        Comentó el 28/06/2021 a las 11:41:25

        Estimada Nieves:
        Muchas gracias por tu comentario y pregunta. En efecto, en ocasiones la evaluación resulta complicada. Creo que se debe al hecho de que la configuración de las pruebas de evaluación en las guías docentes se realiza pensando en una situación ideal, especialmente en lo que respecta al número de estudiantes por aula. En mi opinión, este es uno de los grandes "engaños" que tanto profesores como estudiantes venimos padeciendo. Se nos impone que llevemos a cabo pruebas de evaluación más personalizadas que solo funcionan adecuadamente en grupos reducidos, como el trabajo en equipo, o pruebas orales, como la defensa de trabajos en público. Estas limitaciones lastran sin lugar a dudas cualquier propuesta de innovación metodológica. En mi caso, y hasta que los grupos no se reduzcan lo suficiente, tengo claro que tendré que seguir recurriendo a métodos "clásicos" de evaluación, sin poder desarrollar todo el potencial de la propuesta. En este sentido, creo que los cuestionarios bien planteados, en los que se exige además un razonamiento en las respuestas, pueden reflejar hasta cierto punto el grado de profundización del estudiante en las lecturas. También la prueba de comentario de texto dirigido con preguntas específicas sigue siendo una herramienta fundamental de evaluación. Respecto a las pruebas no escritas, mientras no disminuya el número de estudiantes por aula hay que inventar mecanismos para satisfacer los porcentajes establecidos. Como he expuesto en alguna respuesta a otros comentarios de compañeros, me ha funcionado bastante bien en algunos grupos una variante del clásico sistema consistente en "preguntar la lección" cada semana. No consiste en someter a un "tercer grado" al estudiante para comprobar si ha memorizado contenidos, sino más bien en proponer temas para el debate que conecten aspectos del temario con problemas actuales, interpelando directamente a los estudiantes. El FL permite adelantar los contenidos para que el estudiante los prepare de antemano en su casa (vídeos introductorios y lecturas) y en el aula proponer actividades. No todos los grupos responden igual ante esta propuesta, pero aquellos estudiantes que sí lo hacen después lo agradecen, dicen que las clases se hacen mucho más amenas y más cortas y se sienten más motivados para continuar trabajando. La clave está en conectar los temas de debate con cuestiones relevantes en la actualidad. Funciona muy bien para estudiar desde un punto de vista histórico las ideologías políticas, por ejemplo, estableciendo analogías entre el pasado y el presente. También temas como los movimientos migratorios, los problemas ecológicos, el nacionalismo, el imperialismo... Los debates en grupos grandes no son muy fáciles, pero si llevamos un registro semanal de las intervenciones en el aula se puede interpelar a aquellos que participan menos y aproximarnos en buena medida a algo parecido a la evaluación continua.
        Un saludo,
        Fernando Arribas Herguedas

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      Helena Domínguez Torres

      Comentó el 24/06/2021 a las 20:46:43

      Buenas tardes Fernando,

      Enhorabuena por tu iniciativa. Como bien indicas, la lectura es imprescindible. Por tanto, considero muy positivo que se adopten iniciativas que busquen fomentarla y que sirvan para mejorar la comprensión lectora y la técnica de estudio.

      Desconozco bastante la metodología de flipped learning, de ahí mi pregunta: ¿cómo tienes pensado valorar la participación y el trabajo de los alumnos en las actividades que propones?

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        Fernando Arribas-Herguedas

        Comentó el 25/06/2021 a las 13:53:33

        Hola Helena, muchas gracias por tu pregunta. La metodología de FL, como sabes, exige el trabajo previo por parte del estudiante. Mi experiencia con ella hasta ahora está limitada a dos años, en los que las diferencias entre los distintos grupos ha sido muy notable. Por ejemplo, uno de esos grupos respondió muy favorablemente, preparando la mayoría los temas con antelación a las clases y dedicando el tiempo en el aula a actividades de pregunta-respuesta razonada con Socrative, debates, etc. Sin embargo, otro grupo, con la misma metodología y materiales, se quejaba continuamente del manual de la asignatura y de la carga de trabajo, además de mostrar una actitud muy negativa a la hora de seguir el ritmo de las clases y de participar. Obviamente, había un problema de falta de nivel en el segundo grupo que tuve que solucionar "sobre la marcha", pero los resultados académicos reflejaron finalmente la diferencia entre ambos grupos. Las dinámicas de grupo, como sabes, son decisivas: si la mayoría "tira hacia arriba", habrá más motivación, mientras que si la actitud de unos cuantos es negativa, el resto se dejará llevar hacia abajo. Con este ejemplo quiero decir que el FL, más que una metodología propiamente dicha, es una forma de enfocar el trabajo a lo largo del curso en el que el compromiso, el esfuerzo y la organización del estudiante es fundamental para que tenga éxito. Esto hay que explicarlo desde el primer día, mentalizar a los estudiantes, darles pautas a seguir y enseñarles técnicas de estudio. Pero aun así, hay que asumir que con algunos estudiantes va a funcionar y con otros no (esto pasa con cualquier metodología). En estos dos años también asumí el reto de evaluar de forma continua la participación en las actividades en el aula (un 20% de la nota final) llevando un registro personalizado de las intervenciones de cada estudiante (con la consiguiente carga de trabajo). He comprobado que este registro diario de la participación es muy positivo para motivar a los buenos estudiantes a trabajar desde el primer día con la disciplina del FL y sus resultados en los exámenes han sido muy superiores a los de aquellos estudiantes que no han asumido esta rutina de trabajo desde el primer día. Hay estudiantes que reconocen expresamente que trabajar los contenidos antes de que se profundice en ellos en el aula mediante distintas actividades les sirve para entenderlo todo mucho mejor y para ganar confianza en sí mismos. El FL, en definitiva, sirve también para conocer a los estudiantes desde el primer día: puedes ver quién está dispuesto a esforzarse y mejorar y quién va a tratar de seguir anclado en el viejo sistema de "memorización irreflexiva unos días antes del examen". Lo fundamental, siempre, es explicar todo al inicio del curso y proporcionar al estudiante indicaciones para que aprenda a estudiar de forma autónoma. En cuanto a la valoración, aparte de ese 20% de participación diaria, los cuestionarios con preguntas específicas sobre el contenido de las lecturas con "razonamiento de la respuesta" suelen dar una buena idea del grado en que el estudiante ha profundizado en la lectura. He empezado a completarlo con una prueba de comentario de texto al final del curso. Dado el excesivo número de estudiantes en mis clases no puedo recurrir todo lo que me gustaría a las pruebas orales, que a mi juicio son fundamentales.

        Gracias de nuevo por tu pregunta, saludos cordiales,

        Fernando Arribas Herguedas

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      Giuseppina Di Capua

      Comentó el 24/06/2021 a las 11:09:06

      Estimado Fernando, muchísimas gracias por tu ponencia y tu interesante contribución a este congreso. Esa diferencia entre memoria y memorización irreflexiva, como bien explicas, es algo que tendríamos que dejar muy claro a los estudiantes de primer curso que a menudo se acercan al mundo universitario cargados de "falsos mitos" acerca del empleo de técnicas de memorización, que acaban siendo procesos de almacenamiento y acumulación de información sin ningún tipo de actitud crítica. A la hora de reflexionar sobre cómo poder romper con estas tendencias tan radicadas en los alumnos, por mi personal experiencia como estudiante en un contexto universitario muy diferente de hace muchos años, se me ocurre pensar, hoy como profesora, en cómo fomentar modalidades de confrontación de tipo oral directa con el profesor, a partir de una preparación que se apoye en el tipo de material, técnicas y herramientas que tu propones para adquirir conocimientos sólidos.
      Lo del debate oral, hasta en un contexto de examen, mediante una conversación, un cara a cara con el profesor, podría ser, y en mi experiencia sí lo ha sido, una manera para obligar el alumno a un uso flexible, abierto y dinámico de toda la información retenida, ya que la conversación se puede entablar por parte del profesor desde cualquier punto, así como se puede redirigir hacia cualquier otro, con intervención activa del alumno. Eso sí podría romper con el orden tan rígido y estéril que supone la memorización irreflexiva. Entiendo que esa modalidad de examen, que sí se ha prácticado por años por lo menos en el ámbito del sistema universitario italiano, no resulte para nada práctica por cuestiones de tiempo y de número de alumnos a menudo elevado. Peró, en su opinión, ¿se podría estimular en los alumnos la construcción dinámica de razonamientos, a partir de este tipo de debate cara a cara y de reciproca aportación con el profesor, por ejemplo como práctica? Que pero no tiene que ser el debate de tipo grupal, donde a menudo hay una minoría de alumnos más activa que monopoliza la conversación y proporciona en muchos casos una coartada a los alumnos menos atrevidos y activos o atentos.
      Muchas gracias por tu atención.
      Un saludo
      Giuseppina Di Capua

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        Fernando Arribas-Herguedas

        Comentó el 25/06/2021 a las 14:19:35

        Estimada Giuseppina, muchas gracias por tus comentarios. En efecto, debemos luchar contra la memorización irreflexiva con todas las herramientas a nuestro alcance, pero reivindicando al mismo tiempo la importancia de utilizar adecuadamente la memoria, pues sin ella no podríamos existir. Hay un falso dilema en la discusión pedagógica actual en torno al papel de la memoria en el aprendizaje, creando la impresión de que hay que prescindir completamente de la memorización en el proceso de aprendizaje con el argumento espurio de que el conocimiento está accesible en Internet y por ello no es necesario memorizar. Estas cuestiones las desarrollaré algo más ampliamente en el texto escrito de la ponencia, pero recomiendo la lectura del libro ¿Cómo aprendemos? de Héctor Ruiz Martín para tener una idea clara del papel de la memoria en el aprendizaje y de cómo debemos entrenarla. A mis estudiantes siempre les digo que el cerebro es un músculo que hay que trabajar a diario, al igual que hay que hacer con el resto de músculos. La "tableta" de Cristiano Ronaldo es el resultado de un trabajo diario de muchas horas en el gimnasio, del mismo modo que el trabajo de los científicos es el resultado de un entrenamiento continuado de la memoria y la capacidad de razonamiento.
        Respecto a tu defensa de las pruebas orales individualizadas, no puedo estar más de acuerdo, pero, por desgracia, como bien dices, el excesivo número de estudiantes nos obliga a recurrir a pruebas menos exigentes en tiempo. Como curiosidad, puedo contarte que este año ofrecí a los estudiantes de mis grupos la opción de evaluar un 20% de la nota final mediante un examen oral online, dadas las circunstancias. También podían optar por una prueba presencial de comentario de texto escrito. Muy pocos eligieron la prueba oral, pero la mayoría de los que lo hicieron salieron bastante airosos de ella. Fueron los estudiantes que obtuvieron las mejores notas en las pruebas escritas, lo que viene a confirmar que los buenos estudiantes lo son ante cualquier tipo de prueba. La forma que se me ocurre de introducir, aunque sea parcialmente, las pruebas orales en la metodología de evaluación es mediante un sistema de defensa de otra prueba: por ejemplo, el estudiante debe realizar un comentario sobre una lectura y después se le hacen algunas preguntas, bien en el aula ante sus compañeros o de forma privada. El profesor puede saber rápidamente el grado de profundización en la lectura con un par de preguntas simples. Los debates en grupo, como bien dices, tienden a ser monopolizados, aunque mi experiencia con la evaluación continua de la participación en clase con metodología flipped learning (he respondido a Helena más ampliamente sobre esto) es que se puede interpelar al estudiante de forma personal. Esto es lo que de toda la vida hemos llamado "preguntar la lección": lo importante es que funciona, puedes saber quién está preparando las clases con antelación, quién está leyendo los textos y trabajando en los materiales simplemente "preguntando la lección en clase". Obviamente, no se pide una memorización irreflexiva de los contenidos cuando se "pregunta la lección", sino que se persigue que el estudiante ponga ejemplos, razone sus respuestas, etc. También el uso de Socrative o Kahoot como herramientas de evaluación formativa permiten hacer las clases más participativas y dinámicas en este sentido y "hacer hablar al estudiante" incluso cuando quiere pasar desapercibido.
        Un saludo cordial,
        Fernando Arribas Herguedas

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      Xose Picatoste

      Comentó el 24/06/2021 a las 09:59:21

      Gracias por tu trabajo. La lectura reflexiva y la velocidad de los medios visuales electrónicos deberían complementarse. Pero parece que están actuando como sustitutitvos. La metodología de flipped learning puede ser una solución. Como sugerencia podría se que, además de invitarlos a leer se hace a través de un vídeo con las instrucciones o se les piden comentarios de vuelta (entregas) en ese medio.

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        Fernando Arribas-Herguedas

        Comentó el 24/06/2021 a las 22:05:43

        Hola Xose, gracias por tu comentario. En un curso sobre FL al que asistí recientemente, se nos planteó la pregunta de qué peso específico daríamos a la lectura y los medios audiovisuales, respectivamente, como materiales de estudio. Los defensores de la lectura de textos éramos mayoritariamente, como era de esperar, gente de humanidades y CCSS. Por el otro lado estaban profesores de CCNN, comunicación, etc. Esto ya nos da una pista clara: hay disciplinas que no pueden enseñarse adecuadamente a través de medios audiovisuales, aunque estos puedan servir de apoyo puntual, mientras que hay otras que pueden verse muy beneficiadas por estas nuevas herramientas. Yo no concibo, por ejemplo, sustituir la lectura de la filosofía de Kant por un vídeo o un podcast, aunque sí creo que estos pueden estimular a la lectura de alguna de sus obras. Esa complementariedad debe funcionar adecuadamente dando a cada herramienta su papel: el objetivo ha de ser leer en profundidad y al estudiante pueden ofrecérsele diferentes alternativas para que demuestre que lo ha hecho. Como le he comentado a Guillermo en la respuesta a su mensaje, se puede pedir al estudiante que realice alguna clase de presentación oral en el aula, combinar con una evaluación por pares para que sean los propios estudiantes los que "exijan" a sus compañeros una síntesis y una explicación comprensible, etc.
        Saludos cordiales,

        Fernando Arribas Herguedas

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      Guillermo Vázquez Vicente

      Comentó el 23/06/2021 a las 21:24:47

      Estimado Fernando, me gustaría felicitarte por la presentación.

      Me resulta bastante interesante el tema del flipped learning y estoy de acuerdo contigo en lo relativo al peligro que pueden tener estos nuevos sistemas de enseñanza a la hora de fomentar hábitos de trabajo que se pudieran alejar de los derivados de la lectura y el análisis de textos más profundos, donde el alumno debe dedicar un tiempo sugerente a la lectura, comprensión y análisis de textos de trabajo. Este tipo de metodologías son sin duda de máxima utilidad para fomentar las actividades cotidianas dentro del grupo, así como para poner en práctica prácticas concretas y presentar el contenido de los diferentes temas de la asignatura.

      Mi duda se centra en valorar de qué manera esta metodología se podría aplicar al fomento de la lectura de textos. Deduzco que al tratarse de una asignatura de Historia económica y social, las actividades planteadas se centrarían en la lectura de varios extractos de textos relacionados con la asignatura. La pregunta es, ¿de qué modo engranarías esta nueva metodología con la clásica de lectura profunda y comprensión de textos? ¿Quizá con videos donde se resumiesen las ideas principales que van a encontrar en cada uno de los textos? Deduzco que también mediante pequeños test de evaluación para valorar si han comprendido la lectura, etc. Por favor, ¿nos podrías aclarar este punto?

      Por otro lado, debido al nexo tan evidente que existe entre nuestras presentaciones, me gustaría preguntarte si ves alguna posibilidad a la hora de poner en práctica esta metodología a la hora de fomentar la lectura voluntaria de textos completos, como es el caso de mi ponencia. La verdad es que sería interesante poner en práctica iniciativas de este tipo. Pero reconozco que son algo desconocidas para mí. Quizá con videos generales donde expusiese de manera general cada uno de los textos del listado y concretase por qué lo considero interesante dentro de la asignatura…..

      Un cordial saludo y mi enhorabuena por la presentación.

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        Fernando Arribas-Herguedas

        Comentó el 24/06/2021 a las 21:46:12

        Hola Guillermo, muchas gracias por las felicitaciones y la pregunta, que en realidad son varias. Trataré de responder a ellas. En primer lugar, el flipped learning, más que una metodología, podría definirse como un marco metodológico que puede dar cabida a otras muchas metodologías. De hecho, el FL se interpreta y aplica de maneras muy distintas. Como digo en la presentación de la ponencia, yo no comparto esa concepción del FL como una metodología que sustituye el trabajo con los textos por "píldoras" de video y cuestionarios breves para comprobar que el estudiante ha visto el vídeo antes de la clase. Eso serviría solamente para afianzar ciertos conceptos, pero la enseñanza de la historia es algo más, es enseñar a reflexionar y analizar críticamente, y para ello es imprescindible adquirir el hábito lector. A mi juicio, creo que el FL puede ser útil, fundamentalmente, para que los estudiantes adquieran autonomía y dejen de concebir el aula como el lugar al que van a matar el tiempo hasta que llegue el día del examen. Hay muchas actividades que pueden realizarse en el aula si antes el profesor ha proporcionado los materiales y las herramientas necesarias para el trabajo con ellos: cuestionarios con Kahoot o Socrative que los estudiantes pueden responder individualmente o en grupos para después razonar sus respuestas (esto último lo considero fundamental), realización de debates, formulación de preguntas, gamificación, etc. Pero en ningún caso dejando de lado la lectura de textos como paso previo a la clase. Mi experiencia es que hay bastantes estudiantes que se sienten motivados a trabajar semanalmente con los textos si ven que las clases se plantean de una manera práctica, mientras que otros, los que siguen anclados en el modelo de "memorización irreflexiva de apuntes unos días antes del examen", se autoexcluyen de la participación o incluso no aparecen por el aula. Sea cual sea el modelo de actividades propuestas, lo importante es dejar claro el primer día que la lectura va a ser parte esencial de la asignatura y que hay que leer con antelación para que las actividades de clase sean provechosas. Además, el profesor debe ser flexible y cambiar el tipo de actividades si observa que la motivación decae con el paso del tiempo. En segundo lugar, y para responder concretamente a tu duda, evidentemente ese es el reto más difícil, conseguir que el estudiante se "enganche" a la lectura. Para ello, contemplo tres líneas de trabajo. La primera consiste en dedicar las dos primeras semanas del curso a proporcionar a los estudiantes mediante vídeos cortos, podcast y lecturas breves seleccionadas, herramientas para que mejoren su capacidad lectora, enseñándoles estrategias de lectura rápida, cómo subrayar un texto adecuadamente, cómo extraer las ideas principales y secundarias, cómo crear glosarios de términos clave, etc. Aunque esto es algo que ya deberían saber hacer, lo cierto es que las carencias en muchos de ellos son realmente notorias. La segunda línea de trabajo es introducir en el programa algunos temas que podemos llamar "transversales": son temas de gran importancia en la actualidad que, para ser adecuadamente comprendidos, deben enfocarse históricamente. La idea es presentar estos temas también con vídeos de corta duración que a su vez remitirán a una o varias lecturas seleccionadas con el fin de que se puedan plantear debates u otras actividades en el aula. Temas como la desigualdad, la inmigración, el imperialismo, el agotamiento de recursos energéticos, el cambio climático o la globalización, se prestan a un tratamiento que arranque desde el presente y "camine hacia atrás" para que el estudiante comprenda sus raíces. El vídeo introductorio prepara al estudiante para el debate en clase, le hace cuestionarse sus ideas preconcebidas y, después de ese debate, estará más motivado para profundizar en la lectura y realizar la actividad que se le proponga (cuestionarios, comentario de texto, etc.). La tercera línea de trabajo se ajusta más a un enfoque convencional y consiste en apoyar cada una de las lecturas concretas que componen el temario con vídeos u otros materiales que apunten las ideas principales del texto. Pero esto es algo que, en mi opinión, no debe hacerse con todos los textos del temario, pues de lo que se trata es de que el estudiante aprenda a hacerlo por sí mismo. Dado que aprendemos, en gran medida, por imitación, lo importante es que el estudiante comprenda cómo el profesor lee, subraya, sintetiza y extrae las ideas principales del texto en uno o dos casos al principio del curso y después lo haga por su cuenta. Por último, creo que la lectura de textos completos resulta complicada para estudiantes de primer curso, como son la mayoría de los míos. Para estudiantes de cursos más avanzados conviene, a mi juicio, plantear ya desde el primer día una hoja de ruta con las lecturas que serán obligatorias y especificar las actividades. Como apoyo e incentivo al mismo tiempo, se puede trazar un mapa en el que se pongan en relación mutua y se especifiquen las partes del temario con las que se relacionan. Otra posible opción es crear grupos de trabajo y asignar un texto completo a cada uno de ellos, emplazándolos a elaborar un comentario o reseña que después tendrán que presentar en clase. Como siempre, el mayor problema será evaluar la profundización de la lectura realizada por los estudiantes, sobre todo si el grupo es grande. Muchos estudiantes pueden leer o memorizar solamente un resumen que encuentren en Internet y al profesor le resultará difícil, en algunos casos, valorar cuál es el nivel de profundización. Esto puede hacerse, por ejemplo, a través de una prueba oral, pero son difícilmente viables, como digo, en grupos grandes. Podría ser interesante recurrir a una evaluación por pares combinada con ese trabajo en grupo, de manera que el trabajo de cada grupo sea evaluado por otro (de ese modo, cada grupo estaría obligado a leer al menos dos textos).
        Espero haber respondido a tus dudas. Un abrazo y gracias de nuevo por los comentarios.

        Fernando Arribas Herguedas

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